El viaje más interesante

Sofia Zuñiga para pie de pagina

El viaje más interesante

Por: MDU Sofía del Carmen Zúñiga

Empresaria y Líder Social Around the World

El mundo entero se paralizó y nos vimos orillados a quedarnos en casa. Sin embargo, el hacer una pausa tan larga pudo ser quizá para muchos, la invitación perfecta para emprender un viaje obligatorio al destino que muchos evitan. El interior de nuestro ser.

 

Los aeropuertos cancelaron vuelos, se cerraron las fronteras y nos quedamos atorados en una pausa permanente, que nos dio la oportunidad de conocer mejor a la persona que siempre nos acompaña, nosotros mismos. Sin duda, para muchos de nosotros ha sido difícil dejar de hacer las actividades que considerábamos normales con pleno ejercicio de nuestra libertad, pero si resignificamos este tiempo de manera positiva, podemos encontrarnos ante la mejor oportunidad de nuestras vidas para redescubrirnos, reinventarnos y salir fortalecidos.

En mi caso, les contaré la historia de este que ha sido el viaje más interesante del año. Planeaba volar a principios de abril, pero nunca imaginé que mi destino cambiaría por otro cuando los vuelos se cancelaron y me tuve que quedar en casa, en playas de Tijuana. Acostumbrada a ir a un ritmo acelerado entre las actividades personales, de negocio, las reuniones sociales y actividades culturales, todo tuvo que parar. Ni siquiera mis largas caminatas mañaneras por la playa fueron posibles.

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Y después de varios días, en los que pasé por la desesperación que provoca el encierro de una cuarentena en la que cuesta aceptar un cambio de realidad, finalmente comencé a darme la oportunidad de conocerme aún mejor. Comencé a leer mucho más de lo habitual, me di tiempo para realizar cosas que había postergado por lo que yo llamaba falta de tiempo y, poco a poco todo comenzó a fluir luego de comenzar a rediseñar mis formas de pensar y de valorar nuevas cosas; como las comidas en pareja, el tiempo de descanso, las nuevas caminatas nocturnas y solitarias para ver las estrellas.

Me encontré con la sorpresa que un espacio nuevo en mi interior estaba floreciendo. Esto se reflejó también en el exterior porque terminé remodelando el espacio donde habito, la cocina, el jardín y hasta el frente de mi casa junto con todos los vecinos que, contagiados del mismo espíritu de renovación, salieron también a mejorar el espacio público haciendo cada uno su parte. Y como resultado, terminamos creando un entorno encantador y maravilloso para una convivencia compartida.

Fue en ese momento en que me di cuenta que el viaje que creí haber emprendido sola, fue también un viaje compartido, pues varios de mis amigos habían experimentado cambios en sus formas de ver la vida. El amigo que no cocinaba era ahora un nuevo aficionado a la cocina, y hasta estaba pensando tomar un curso de chef por que descubrió que amaba hacerlo, mi padre que nunca en su vida había trabajado desde casa, terminó instalando una oficina en su casa, la amiga que siempre estaba en la calle, estaba comenzando a amar el hecho de pasar las horas disfrutando de su hogar.

Yo por mi parte, que odiaba descansar por considerarlo una pérdida de tiempo, ahora valoraba el hecho de disfrutar ciertos momentos del día sin hacer nada más que estar tranquila, con mi persona o en pareja. Aprendí el valor de la pausa y el descanso, cosa que de no ser por este viaje tan interesante que provocó la cuarentena, no lo hubiera logrado; por que aún cuando viajaba a sitios turísticos, pasar tiempo sin hacer gran cosa no era algo que encajara mucho conmigo. Ahora sé que es parte de encontrar nuevos balances, y que es en esos momentos de tranquilidad y aislamiento, que tenemos la oportunidad para conectarnos con lo más profundo de nuestra esencia. Escuchando a esa voz interior llena de sabiduría, que nos permite encontrar mejores repuestas a nuestras interrogantes existenciales.

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Y es que en este viaje, al que yo llamaría el viaje más interesante del año, todos cambiamos. ¡Hasta la misma naturaleza cambió caray! El mar ahora es bioluminicente aquí en Playas de Tijuana, por las noches se ven brillos azules y verdes eléctricos que destellan intensamente con cada oleaje. En algunas otras partes de mundo, los animales han salido a las zonas urbanas, el aire está menos contaminado y el cielo más limpio, en fin, todo está cambiando.

Aunque muchos vivieron situaciones difíciles de pérdidas, también hubo oportunidad para la generosidad, el amor, la creatividad, la valentía y solidaridad. Juntos, muchos de nosotros revaloramos la vida, la naturaleza, nuestra libertad y nuestra salud.

Sin duda al regresar de este viaje, tal como le sucede a todo buen viajero, nunca volveremos siendo los mismos. Y de nosotros depende aprovechar la experiencia para regresar fortalecidos y rediseñados, con nuevas virtudes que nos permitan crear juntos una próxima realidad aún más hermosa que la anterior.

Porque nunca nadie puede privarnos de la libertad que habita en nosotros, usemos ese poder ilimitado para desarrollar nuestro máximo potencial. Porque todo viajero sabe que, inclusive en la situación más difícil, está la oportunidad para crecer, aprender o emprender una gran aventura.

Que disfrutes tu viaje.


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