BajaCalifollywood

CLAUDIA BASURTO

En verdad pensaba que sí existían, que tal vez las vendían en alguna farmacia y no las teníamos porque eran muy caras o porque necesitaba que el doctor me las enviara para curar algún mal. Inclusive llegué a pedírselas a Santa Claus pensando que se requería algo más que dinero para acceder a ellas. Soñaba, literal, que podía reducir mi tamaño y esconderme en los bolsillos de las guayaberas y así investigar nuevos y arriesgados mundos. Mi deseo de las populares “Pastillas de Chiquitolina” terminó cuando mi hermanita comenzó a tener pesadillas al ver un capítulo donde hubo un efecto inesperado y contrario con las pastillas, y mi madre derrumbó mis sueños confesándonos que esas pastillas no existían y todos eran trucos de cámara.

Así nació mi enfermiza afición por el cine.

Como a un hechicero del que no dudas de su magia, el cine me permite continuar en el mundo de la fantasía, sorprendiéndome con cada realización. Después de cada proyección (o streaming) que me deja sin palabras, siento que se expande la enorme admiración que siento por quienes se dedican en cuerpo y alma a esta industria.

“Tengo convencimiento y terquedad crónica de que la región tiene el potencial para convertirse en el “BajaCalifollywood” de Latinoamérica.”

Y no hablo solamente del argumento o de la trama, me refiero a cada una de las partes del rompecabezas que se van articulando para contarnos una historia

para que existamos en esa realidad: disciplinados y creativos especialistas en vestuario, maquillistas, efectos especiales, músicos, sonidistas, fotógrafos, investigadores, etc. es una industria creativa que en Baja California ha crecido de manera asilada y más bien por esfuerzos individuales o de pequeños colectivos que han hecho del contar historias su misión y su oficio.

Fue en 1997 cuando los estudios Fox compraron 161,874 metros cuadrados en Rosarito, BC, México para filmar Titanic con el objetivo de reducir costos. Si bien la presencia de Fox y Titanic estimularon las vocaciones y semilla creativa de las y los realizadores, sigue haciendo falta un esfuerzo coordinado y colegiado entre los creativos, la academia y las políticas públicas que permitan detonar la industria.

Escuelas, Centros y Diplomados, han surgido abrazando a las y los creativos que buscan aprender y especializarse en el cine como una industria generadora y de crecimiento económico desde la producción, reproducción, promoción, difusión y/o comercialización de contenidos fílmicos… y tienen razón. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), recolectó ( “La Economía Naranja, una oportunidad infinita”) datos importantes del potencial de estos contenidos de entretenimiento: Netflix tiene más de 33 millones de suscriptores con ventas que superan los $3.600 millones de dólares anuales; más de 100 horas de video son subidas cada minuto a YouTube acumulando en agosto de 2013, 6 mil millones de horas de video (casi una hora por habitante de nuestro planeta), para ser vistos por más de mil millones de visitantes únicos por mes; México es más competitivo en costos que Estados Unidos, 37.7% para el Desarrollo de Software y 38.9% en Entretenimiento Digital (ProMéxico). El segmento de medios de comunicación en México (publicidad, televisión abierta, televisión por cable, marketing y cine), nuestro país registró ventas superiores a los 20 mil millones de dólares en 2012, un crecimiento promedio anual de 8.3%, cifra que representa el mayor crecimiento de Norteamérica.

México tiene dos estudios jefes de grabación, Los Churubusco, en Ciudad de México, y los Baja Studios en Baja California, que, según palabras de nuestro querido Alfonso Arau -director de una de las películas más taquilleras del “nuevo cine mexicano” que puso a México en el panorama internacional con el filme Como Agua para Chocolate- “son espectaculares, sin comparación con ningún estudio en el mundo…”.

Tenemos realizadores y mujerones como –estricto alfabético- Nelly Castañeda (Baja California Film Festival),

Elvia Félix (maquillaje), Luisa Gómez de Silva (productora y promotora), Norma Iglesias-Prieto (académica e investigadora), Barbarella Pardo (Casting), Gabriela Ramírez (Set Decorator), Adriana Trujillo (investigadora, promotora y creadora), etc. -y ahí le paro para no extenderme- que llenan sus agendas y su corazón al ritmo del cine.Según datos de la Comisión de Filmaciones del Estado de 2010 a 2014, las filmaciones en Baja California dejaron una derrama económica de 120 millones de dólares, y del 2013 al 2017, ha crecido 762% entre filmaciones, series televisivas, cortometrajes, largometrajes, comerciales, videos musicales, programas piloto, y así hasta el infinito y más allá

La semana pasada me di una vuelta por Baja Studios: tres producciones simultáneas, unos recogiendo lo que queda entre vestuario y menaje, otra comprando muebles para los sets y reuniéndose para pre-producción, y la tercera en su inolvidable último día de grabación. Un cerebro maestro que parecía un espectáculo de danza contemporánea…pensé un fondo musical y un dron, y con eso ya tenía una historia que contar.

Como dice Mecano “…estamos justos de genios”. Todavía nos sigue haciendo falta especialización, no sólo de los creadores, también de los técnicos, artesanos del cine e indispensables para lograr la calidad de quienes la acostumbran. Debemos fortalecer la coordinación, especialización y visión colectiva donde el único protagonista sea el desarrollo de la industria fílmica, que siempre generosa comparte su riqueza con los hoteleros, restauranteros, creativos, artesanos y técnicos.

Imagina las historias que podemos contar, desarrollar, promover y exportar… vislumbra a la frontera como destino obligado debido a la especialización de su gente, la creatividad de sus realizadores y el pensamiento visionario y colectivo de sus funcionarios públicos y empresarios.

Vislumbra nuestro estado con grabaciones en las calles, con artistas y directores como en la época del Casino de Agua Caliente, con empleo y empleados de excelencia, y con el orgullo de saber que en esta región hay chamba para nuestros creativos y nuestros artesanos del cine.

Lo creo
fervientemente, lo
persigo, lo veo…
Frontera Norte,
Destino Fílmico
.
Estoy convencida que
cada día está
más cerca.


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